En líneas líquidas, el volumen del ingrediente y la precisión de la dosificación condicionan el resultado.
Alcanzar un nivel de dulzor elevado con azúcar exige incorporar mucho volumen, lo que puede desplazar otros componentes, complicar la mezcla o hacer más exigente la dosificación. Para muchas plantas, el reto es lograr el dulzor objetivo sin que el ingrediente se convierta en una carga operativa.